Historia
Guille Frank

Aprendí de todo.
Nací y crecí en Guadalajara.
Mis dos abuelos y mi padre me enseñaron de todo: carpintería, tecnología, mecánica, albañilería, herrería.
Mi padre es la razón por la que me gustó la tecnología.







Quería hacer videojuegos.
Me gustaban los videojuegos Halo, The Legend of Zelda y Undertale. De Halo me quedé con su banda sonora; de Zelda, con la banda sonora y la historia. Undertale tiene las dos.
Pero no me bastaba con jugarlos: quería hacer los míos. Entre 2012 y 2019 hice bastantes en Unity 3D, un programa para crear videojuegos, solo para distraernos en familia.

Siempre hubo música.
Desde que tengo memoria. Escuchaba canciones en un Sony Ericsson viejo, a todo volumen, y cantaba terrible. Me decían que me callara.
Cantaba a escondidas canciones de Ed Sheeran.
En la primaria tuve un iPad y una app para tocar. Usaba el modo automático para aprender canciones, todo a oído, sin teoría.

Me gustaba de todo.
Rock, rock latino, pop en inglés. Casi todo en inglés.
Arctic Monkeys, Maná, Porta, Soda Stereo, Caifanes, Café Tacvba, Billie Eilish, Imagine Dragons, Twenty One Pilots.
Hoy me encierro en géneros muy específicos, pero me gustaba de todo.

El querido piano.
En la secundaria mi abuelo materno me regaló el piano. No hacía música con él, pero me gustaba jugar con él.
Después lo tomé para aprender teoría musical, y también me desarrollé como violinista. Me gustaban mucho los violines, y desde FL Studio empecé a hacer melodías con ellos.


Al principio no la quise.
La guitarra es lo que todos tocan y yo no quería ser uno más.
La primera que tuve fue una roja, garabateada, que sale en algunas fotos. Vi a mi primo Eduardo cantar canciones de Maná con ella.
Con el tiempo la terminé tocando.


Cambié de rumbo.
A los 15 cambié de escuela y de casa, a una prepa más pequeña y más concentrada en sus alumnos.
Por un semestre reprobado perdí el ciclo 2017–2018. 2018 fue un cambio esencial en mi ser.
Ahí me desarrollé muy bien: hice proyectos y prototipos tecnológicos que me dieron popularidad en la escuela.

Mi primer remix.
Volví a FL Studio y hice mis primeros remixes. Subí uno casero: Undertale – Once Upon a Time, firmado como GuilleFranky.
También empecé a escribir historias basadas en lo que había vivido.
Ahí empezó todo lo demás.


Aprendí a cantar.
A inicios de 2020 tomé la guitarra y empecé a tocar canciones de los músicos que eran hit en ese entonces. Tocaba por tocar.
Con el tiempo aprendí a cantar.
Fue el año de la pandemia: el encierro, la incertidumbre.



Siempre estaré aquí para ti.
Ese año murió mi abuelo materno. Fue mi primera pérdida cercana.
Antes de Año Nuevo, dentro del baño, escribí “Siempre estaré aquí para ti”. Una despedida simple.
Años después, ese sería el nombre de SEAPT.

Haz tu música.
Subía covers. El manager de Ed Maverick me lo dijo claro: haz tu música, no solo covers, destaca.
Escribí “Adiós y Felicidad”, la canción con la que decidí publicar lo mío. Después vinieron “Volver Amar” y “Ladrona”.
Terminé la prepa, empecé a trabajar y escribía y escribía.






Guille Frank soy yo.
Viene de mi familia: el “Frankyto”, por nuestro apellido, Franco. Guille, porque me gusta que me digan Guille. Los fans, los promotores y los productores me dicen Gui.
GuilleFranky fue un nombre. Guille Frank siempre ha existido, porque soy yo.






Me derrumbé.
Escribí “Imagina”, “Niña Miel” y “No Quiero”. Yo no sentía el control del proyecto, aunque ya había gente que creía en él.
Se suicidó mi cuñado, el padre de mi sobrina. Un mes después desaparecieron a mi padre y me derrumbé.
Aun así, seguí.

Seguir.
Estaba exhausto y con miedo. Fundé mi negocio, llegaron los primeros clientes y seguí.
Se acabó el nombre de GuilleFranky. Perdí accesos y aprendí muchas cosas a la mala.
No volví a tocar la guitarra hasta finales de 2024.
SEAPT junta los sencillos que saqué cuando era GuilleFranky. Voy a relanzarlos con más producción.


Volví a la guitarra.
A finales de 2024 volví a escuchar a Kevin Kaarl y volví a tomar la guitarra. Empecé a escribir.
Hicimos algunos toquines. Trabajé y trabajé en mi negocio. Me inspiraba.
Ya no estuve triste. Aprendí a amarme a mí mismo.


Afuera de los conciertos.
Salió Ultra Sodade. Fui como fan a ver a Ed Maverick y a Kevin Kaarl.
Tocaba afuera, y llegué a atraer a cientos de personas.
Yo seguía subiendo contenido, pero sin dirección. A finales de año decidí tomar 2026 con una estrategia clara: tocar en escenarios, tener una identidad visual y ayudar a crecer a más artistas.


Pocos, pero muy cerca.
Mi cuenta de Instagram es nueva. No le tenía miedo; solo no tenía una dirección clara.
No tengo tantos seguidores, pero sí tengo fans muy cercanos.
Tengo ganas de crecer y de seguir.


Este año.
Me titulé y constituí mi empresa. Sigo con la empresa de tecnología que construí, y me da estabilidad.
El 28 de febrero di mi primer concierto: 35 personas, la mitad del cupo.
Tomé a Guille Frank como algo serio: debo darle forma, y sé que va a funcionar.




























Universo De Miel.
De Miel es parte de mi historia: las cinco etapas del duelo.
Niña Miel y Sin Amor Propio son partes de esta etapa real.
Sin Amor Propio sale el 6 de noviembre.
Pre-save

Hay gente cerca.
Reverberante cree en mí. La Semilla MGMT, de España, también.
Alonso, el manager de Kevin Kaarl, fue uno de los pocos que me dio feedback cercano. Saber quién era me motivó más.
Y está la gente que está cerca del proyecto, y varias personas en Groover y en Ones To Watch.
Hay mucho que no se ve.
Es todo el empeño que hay detrás.
He dado varios shows a lo largo de los años. Tocar es expresar.
No tengo todas las fechas: mi padre era quien llevaba eso y quien tomaba las fotos y los videos.

Un objetivo concreto.
Hice el tributo a Kevin Kaarl para tener un objetivo concreto y construir alrededor de él. Para que se hable de Guille Frank y para ver qué tan capaz soy.
Era el 8 de noviembre, pero chocaba con el Kevin de verdad. Lo movimos al 27.
Lo armé con banda: familiares músicos y músicos locales en los que creo.
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Quiero ayudar a más artistas.
Sé lo que cuesta empezar sin respaldo.
Sé de marketing y fundé un label, Franklore, para ayudar a artistas locales e impulsar la música de Guadalajara.
Viene “Sin Amor Propio”, el 6 de noviembre; el tributo a Kevin Kaarl, el 27; y De Miel. Y más cosas.
Y quiero ser un artista conocido, y que conozcan mis canciones.

